Mario Rizo Rivas
Contador Público Certificado y Maestro en Impuestos. Socio Director de Salles, Sainz–Grant
Thornton, S.C., oficina de
Guadalajara y Presidente
del Colegio de Contadores Públicos de Guadalajara, A.C.
Twitter: @mariorizofiscal

En 1972, una joven Patrizia se casó con uno de los herederos más prominentes de Italia, Maurizio Gucci, quien era de los favoritos para quedarse con el imperio que su abuelo había construido a principios del Siglo 20. Aunque la nueva esposa no era la persona que la familia deseaba en su linaje, ella intentó abrirse camino en la empresa, primero convirtiéndose en miembro de la élite de Nueva York, asistiendo a fiestas y codeándose con personajes como Jackie Onassis. Pronto intentó crear una línea de joyería para Gucci, pero no tuvo grandes frutos.

Para 1985, Maurizio abandonó a Patrizia y en 1994 consumaron el divorcio. En 1995, un hombre se acercó a Maurizio a la puerta de su trabajo y le disparó. No pasó mucho tiempo antes de que se descubriera que Patrizia había contratado al asesino a sueldo, por lo que fue condenada a 29 años de prisión (cumplió 18 y salió en 2016) por el homicidio de su ex esposo.

Quien duda de sumar a los cónyuges a la empresa familiar piensa precisamente en casos como este, en el que la relación laboral no funciona, contamina al personal y, de forma orgánica, acaba con cualquier posibilidad de reconciliación. Aunque es un caso excepcional, sí existen varias razones por las que un negocio formado en el seno de una familia duda cuando se sugiere añadir a la nómina al esposo o esposa de uno de sus integrantes.

En el artículo «Should your family business have a no in-laws policy», de la revista Harvard Business Review, se plantean diferentes escenarios que vale la pena rescatar y comentar. Ante la pregunta que nos compete, ¿deben trabajar los cónyuges en la empresa familiar?, hay dos extremos:

1. Implementar una política de no-cónyuges en la empresa familiar

PUNTOS A FAVOR:

· Que ningún cónyuge pueda ser parte de la empresa sin importar su nivel de popularidad, garantiza que los derechos de herencia, empleo y ganancias se mantengan dentro de la familia.

· Se crea una sana división entre las parejas: no hay conflictos por el trabajo que trasciendan las horas de oficina, ni problemas privados que afloren durante el horario laboral.

· Se evitan problemas a consecuencia de un mal divorcio.

PUNTOS EN CONTRA:

· Se pierde la oportunidad de aprovechar el talento de un cónyuge por darle espacio a otro familiar que ni siquiera tiene interés en continuar con la empresa familiar, pero que es obligado a integrarse porque «es el negocio de la familia».

· Se corre el riesgo de hacerle sentir al cónyuge que no tiene derecho a enterarse del negocio familiar, lo que complica la relación: el negocio familiar se vuelve la manzana de la discordia entre cónyuges.

2. Permitir que cualquier cónyuge se sume a la empresa familiar

A FAVOR:

· Puede ser una muestra de la confianza que se le tiene a la pareja.

· El cónyuge se puede convertir en uno de los defensores más leales de la empresa.

· Se amplían las opciones de la familia; en caso de que un miembro no pueda ocupar un puesto clave, se contará con un integrante nuevo que seguro compartirá ideales, códigos de ética y hasta conocimiento en las labores a realizar.

Lo curioso de estos escenarios es que pueden ser buenos dependiendo de la empresa que los implemente y, sobre todo, cómo lo haga.

Independientemente de la solución a la que una empresa familiar llegue, es importante que procure lo siguiente:

· Crear una política clara de cómo invitar, evaluar y despedir a un cónyuge.

· Que exista un manual que hable de reglas que se apliquen, sin excepción, a todos los integrantes de la empresa familiar (y que sí se cumpla).

· Que los códigos de conducta se expliquen y estén a la mano para consulta.

· Que se explique claramente cómo se realizan las compensaciones, repartición de ganancias.

· Que se aprenda a separar el trabajo de la convivencia conyugal.

Al final todo se trata de organización, trabajo duro, visión de futuro y mucha, pero mucha tenacidad.

El autor es experto y escritor de libros sobre empresas familiares y gobierno corporativo.

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