Adrián Alfonso Paredes Santana

Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara; Maestro en Impuestos; cursa el Especialidad en Gestión de
Riesgos, Fraude y Blanqueo por Ealde Business School; Diplomado en Estudios Avanzados en Derecho Administrativo por la Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la Universidad Panamericana y del Centro de Estudios del Derecho de la Empresa «CEDE»

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La disolución es el momento en el cual la sociedad mercantil suspende el desarrollo de su actividad social, sea por imposibilidad de continuar o porque expiró su tiempo, entre otras; y entra en el proceso para terminar su operación y para llegar a la liquidación de su patrimonio. Tenemos dos tipos de disolución:

La disolución parcial, que su cede cuando:

  • Se presenta alguna casual de exclusión de socios pactada en estatutos o pactos de socios. También conocida como rescisión del contrato de sociedad; no afecta a todos los socios pero sí a una parte de ellos; y
  • En la separación o salida, sucede cuando por voluntad del socio, dentro de los casos previstos en los estatutos y la ley contemplan. Entre otras de las causales de separación de los socios que la Ley General de Sociedades Mercantiles (LGSM) contempla:
    • En la sociedad en nombre colectivo y sociedad de responsabilidad limitada. La LGSM en su artículo 38 reconoce el derecho de separación de los socios cuando en contra de su voluntad, el nombramiento del administrador recayere en persona extraña a la sociedad;
    • En la sociedad anónima y comandita por acciones. Cuando la asamblea general adopte los acuerdos por cambio del objeto social, nacionalidad y transformación de la sociedad (arts. 206 y 208, ambos de la LGSM), y
    • En las sociedades de capital variable. Esta se puede llevar a acabo sin formalidad alguna, salvo la notificación a la sociedad, la cual no surtirá sus efectos sino hasta el fin del ejercicio anual en el que se presente, si la notificación se hace antes del último trimestre del ejercicio en curso, y hasta el fin del ejercicio siguiente, si se hiciere después.

Cabe mencionar que se tiene como derechos el de retener los aportes de capital y las utilidades de los socios o accionistas separados, hasta que se liquiden sus actividades, esto de acuerdo con el último estado de posición financiera comprobado, quien ejerce la separación, tiene derecho a retirar el reembolso de sus acciones en proporción al activo social.

La disolución total, que su cede cuando:

La disolución total pone fin al contrato social que se ha celebrado entre dos o más personas, bien sea por la presentación de factores personales voluntarios o previstos en la Ley. Además, al momento de constituirse, se puede fijar en los estatutos sociales cuáles serán las causas por las que se disolverá, pero adicionalmente, la Ley General de Sociedades Mercantiles en su artículo 229 contempla diversas razones:

  • Por expiración del término fijado en el contrato social.
  • Por imposibilidad de seguir realizando el objeto principal de la sociedad o por quedar éste consumado.
  • Por acuerdo de los socios tomado de conformidad con el contrato social y con la Ley.
  • Porque el número de accionistas llegue a ser inferior al mínimo que esta Ley establece, o porque las partes de interés se reúnan en una sola persona.
  • Por la pérdida de las dos terceras partes del capital social.
  • Por resolución judicial o administrativa dictada por los tribunales competentes, conforme a las causales previstas en las leyes aplicables (cómo sucede en dentro de la responsabilidad penal de las personas jurídicas, en la fracción IV del artículo 422 del Código Nacional de Procedimientos Penales).

En vista de que la disolución constituye una modificación a la escritura social, se presenta en inicio de la restricción del objeto social, esto es se enfoca sólo a la culminación de sus operaciones, más la de llevar a cabo nuevas; y por tanto, la representación legal también se limitada; y esta modificación al ser extraordinario debe llevar se al cabo una Asamblea General Extraordinaria e inscribirse en el Registro Público de Comercio; sin embargo, no es obligatoria cuando la disolución se efectúa por haber concluido la vida social, ya que ésta aplica de pleno derecho –open legis-.

Estas causales de disolución le son aplicables a todas las sociedades del orden mercantil, sin embargo, existen adicionalmente otras, por ejemplo, tratándose de sociedades en nombre colectivo, pueden disolverse por la muerte, incapacidad, exclusión o retiro de los socios o porque el contrato social se rescinda respecto de uno de sus integrantes.

Diferencia entre disolución y liquidación

En general, la distinción obedece a los momentos jurídicos en que se acontecen y su finalidad; en la disolución, la sociedad restringe su capacidad jurídica por el cumplimiento del fin y se designa a un nuevo representante denominado como liquidador; mientras, la liquidación al continuar su personalidad jurídica, aunque limitada a la conclusión de sus operaciones, tiene como finalidad concluir con proceso pago de deudas y cobro de crédito a favor de la sociedad para terminado con el reparto de su patrimonio.

Finalmente, aprobado el balance general, los liquidadores procederán a hacer a los socios o accionistas entrega de su haber patrimonial restante, en su caso, contra la entrega de los títulos de las acciones; y las sumas que pertenezcan. Extinguiéndose la personalidad jurídica de la sociedad en su totalidad, debiendo inscribir tan situación el RPC y solicitar la cancelación de su clave en Registro Federal de Contribuyentes, así como la baja en los distintos registros de las otras autoridades administrativas y fiscal.

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