C.P.C. Mario J. Ríos Peñaranda  Licenciado en Contaduría Pública.
 Egresado de la Universidad del Valle de Atemajac Campus Guadalajara.
 Socio Director de la Oficina Guadalajara de la Firma Ernst & Young (EY)

Debido a la naturaleza del virus, la pandemia estará presente en nuestra sociedad hasta que se encuentre la cura o la humanidad alcance cierto grado de inmunidad (ya sea por desarrollo de una vacuna o inmunidad colectiva).

La nueva normalidad será aprender las nuevas formas de convivencia con la posibilidad de transmisión del coronavirus. Esto tiene grandes implicaciones, puesto que se deberán realizar cambios permanentes en el comportamiento de la sociedad que permitan el mantenimiento de un bajo nivel de contagio en los próximos años. Dentro de estos nuevos hábitos probablemente se aplicarán normas de distanciamiento social, tanto en el ámbito empresarial, como en el social y personal, incluyendo la toma de medidas rigurosas para detección temprana y aislamiento de pacientes afectados. Con todas estas medidas, ya nada volverá a ser igual y el estilo de vida será marcado por este gran hito.

La nueva visión económica

La productividad en el país, a raíz de la pandemia, ha disminuido significativamente, no solo por lo que se está dejando de producir, sino por lo que se está dejando de consumir. Algunas estimaciones calculan una caída en el PIB en México hasta en un 7% provocado por la crisis actual. Por tal motivo   la perspectiva del sector de salud debe ser de las primeras en cambiar para amortizar el impacto.

Las políticas públicas del sector salud siempre han estado encaminadas a reducir los costos que causa la prevalencia de las enfermedades y la carga social en el presupuesto federal que esto representa. Sin embargo, la visión del gobierno de medir la salud como un costo debe cambiar derivado de lo que nos está dejando la crisis del COVID-19. Esta visión deberá pasar de medir el costo social de la salud, a medir el valor de tener una población sana.

Con esta realidad, el gobierno deberá cambiar su enfoque de medición del costo social de la salud, a medir su valor social. Es decir, cuánto va a impactar en la disminución de la generación de riqueza en México cada persona de la población económicamente activa que esté fuera de la actividad productiva por cuestiones de salud. Así como en algunos países

asiáticos como China, Hong Kong, Taiwán y Singapur que durante la epidemia del SARS en 2003 perdieron en promedio 2 % de su PIB.

Esta crisis está atacando el núcleo de la sociedad, lo cual además de revalorizar la salud y dejar de verla como un costo, cambiará también el rol de la empresa y cómo esta es percibida tanto por la sociedad como por los gobiernos. La pandemia ha confirmado la relevancia que tiene la empresa como motor de productividad y generación de riqueza.

Hoy más que nunca se vuelve relevante la necesidad de medir el impacto de las empresas y asegurar que generen valor a sus clientes, accionistas, colaboradores, proveedores y a la comunidad a través de la medición del impacto en el ambiente y en la sustentabilidad de largo plazo sobre su actividad económica.

El papel de la empresa en la reactivación de la actividad económica será crucial. Los líderes deberán ver más allá de solo atender las necesidades de sus clientes, y reimaginar  estrategias de negocios y nuevos modelos operativos que les permitan adoptar la nueva normalidad lo más rápido posible.

La nueva visión social

Hay cinco principales áreas en donde se han generado cambios muy importantes y que seguirán evolucionando con las medidas de restricción. A causa del

confinamiento veremos una transformación en la manera de convivir y socializar, de cuidar nuestra salud, de trabajar, de movernos y de consumir.

Convivencia y socialización

El distanciamiento social ha transformado la convivencia y la manera de socializar. El funcionamiento y la estructura dentro de las familias ha cambiado y el tiempo de convivencia en casa ha aumentado.
Esto debido a que las actividades de
trabajo se han llevado a cabo como home office y muchas escuelas han
incorporado el homeschooling.


i. Reubicación y rediseño de viviendas Derivado del aumento de tiempo en casa, los espacios que en algún momento eran
suficientes y cómodos, ahora tendrán que ser adaptados y repensados.

En el pasado, las personas se mudaban de las zonas rurales a la zona urbana, una migración a espacios conglomerados con un exceso de tránsito, el cual, era puramente en búsqueda de mejores
oportunidades laborales.

Previo a la pandemia, la población que ingresaba a la Ciudad de México diariamente para estudiar o trabajar proveniente del Estado de México, Hidalgo y Morelos era
de alrededor de 2 millones de personas, representando el 19% de la población capitalina. Pero ahora, con la facilidad de realizar actividades de manera remota, la migración de familias se visualizará de manera contraria, provocando una reubicación a zonas rurales.


Las familias valorarán aspectos distintos en el momento de selección de vivienda, se considerarán espacios más amplios que les permitan llevar a cabo una vida más tranquila con espacios adaptados a las nuevas necesidades. Se deberá contar con espacios para realizar home
office y homeschooling, lugares para realizar algún tipo de ejercicio en casa y, sobre todo, tomando en cuenta que la preparación de alimentos en casa será más recurrente, será importante
rediseñar y aumentar el espacio para la cocina. Además, se valorarán ubicaciones en contacto con la naturaleza y el aire
fresco.

ii. Homeschooling
Cien países se han visto obligados a cerrar sus escuelas afectando alrededor de 1,000 millones de niños en todo el mundo. No obstante, muchos de ellos están realizando actividades educativas como homeschooling 7 para no perder sus estudios. Maestros y alumnos se han visto obligados a encontrar nuevas maneras de enseñar y aprender a un ritmo acelerado, por lo que se espera un nuevo acercamiento a la educación mediante un mayor aprovechamiento de herramientas tecnológicas después de la pandemia.

Probablemente, las escuelas
no volverán a ser iguales al reabrir sus puertas.


iii. Entretenimiento
La situación ha transformado y seguirá transformado a la sociedad, pasando de ser masivamente consumista, a convertirse en una sociedad más humana, la cual se da cuenta de que lo que más le hace falta en este momento es la socialización con otros seres. Como solución a la falta de interacción
presencial, ha habido un incremento en el uso de diferentes plataformas digitales para llevar a cabo reuniones sociales.
A medida que la adopción de estas herramientas digitales es acelerada por la pandemia, tecnologías emergentes como la realidad virtual y realidad aumentada se desarrollarán para llevar a cabo nuevos tipos de interacción.

Los lugares donde se reúne una gran cantidad de personas, incluyendo bares y salas de conciertos serán los últimos en regresar a la normalidad. Las actividades más comunes de entretenimiento
tendrán que cambiar para siempre con nuevas medidas de higiene, seguridad y distanciamiento social.

iv. Cambios en el tejido social
Se ha despertado en las personas y en los gobiernos un interés por apoyar a aquellos seres más vulnerables ante las infecciones del COVID-19. Las personas de la tercera edad y las que sufren de alguna enfermedad crónica recibirán el mayor apoyo, generando así un valor adicional por la salud que quizás antes se daba por hecho.


Por otro lado, la convivencia en casa también está impactando las estructuras y dinámicas sociales de manera negativa, generando una elevación en la violencia familiar, con un incremento del 22%, así como un mayor número de casos de violencia de género. Es un foco rojo que como sociedad y como gobierno. Se debe de considerar para desarrollar soluciones dependiendo el nivel de gravedad

Salud consciente

El ámbito de salud y bienestar ha tenido un gran impacto a causa del coronavirus. Muchos hábitos como la alimentación, la forma de realizar actividad física y la manera de acceder a servicios médicos tendrán que cambiar, quizás para siempre.

i.        Alimentación

Una de las principales tendencias que se está viviendo actualmente es la de cocinar en casa. Al estar muchos restaurantes cerrados y desconfiar de la
procedencia de los alimentos preparados, las personas están aprovechando para meterse a la cocina y preparar sus propios platillos.

En segundo lugar, el desarrollo de hábitos más saludables será indispensable para poder responder al virus de la mejor manera. Si bien la tendencia wellness ya estaba presente en la manera de vivir actual, la pandemia servirá de acelerador.
Dos de los factores más relacionados con el aumento del riesgo de la progresión de COVID-19 son la comorbilidad y el nivel de linfocitos 11, es decir, que la gente
deberá ser más consciente de la calidad de alimentos que consume para poder fortalecer su sistema inmunológico.


De igual manera, la obesidad es un factor importante que considerar, puesto que la respuesta inflamatoria de esta condición afecta el sistema inmune y la función pulmonar, críticos en la lucha contra el COVID-19. El gobierno mexicano ya estaba tomando acción para combatir el sobrepeso y la obesidad en el país previo a la pandemia, y la crisis sirvió de catalizador para esta generación de consciencia y cuidado de la salud. Será crucial que se siga impulsando así a

la población a adoptar hábitos saludables en sus dietas para contrarrestar el efecto del virus en el organismo. También se
espera un mayor énfasis en la seguridad e higiene de los alimentos, en la que la gente busque adquirir los ingredientes
con los más altos estándares.
Por último, el consumo local va a aumentar derivado de la preocupación por la procedencia y la seguridad de los alimentos que se adquieren. Las empresas y negocios de alimentos
deberán estar listas para generar confianza en sus clientes al compartir con transparencia la procedencia de sus productos

ii. Actividad física
Por otro lado, se están generando nuevos
hábitos en la forma de hacer ejercicio, hoy en día las búsquedas más comunes en Google en todo el mundo incluyen
“entrenamientos en casa” y “pesas rusas”. Se abrió una gran oportunidad

Una vez que la emergencia sanitaria termine, los restaurantes deberán incorporarse con nuevas medidas de distanciamiento y menor capacidad de aforo, por lo que los consumidores mantendrán sus habilidades culinarias en casa.

para los gimnasios de lanzar plataformas para ofrecer clases en línea de todo tipo de actividades. Dado que la gente se está acostumbrando a activarse desde la comodidad de su hogar, a precios mucho más accesibles y sin fronteras, las empresas fitness deberán prepararse para mantener sus entrenamientos online y seguir aumentando su alcance.

Así como un mayor número de casos de violencia de género. Es un foco rojo que como sociedad y como gobierno pandemia. Probablemente, las escuelas no volverán a ser iguales al reabrir sus
puertas.

dada la naturaleza de los gimnasios y estudios, será indispensable establecer nuevas políticas y controles de higiene que aseguren un bajo riesgo de transmisión. Finalmente, como consecuencia del aislamiento, habrá un gran anhelo por las actividades físicas al
aire libre y en contacto con la naturaleza.

iii. Medicina
La atención médica ha cambiado para todas las especialidades y trae consigo múltiples beneficios. Mediante el uso de tecnologías de telemedicina se ha logrado
garantizar la prestación de servicio
médico apropiado, permitiendo mayor cobertura y una disminución en tiempo
y costos de traslado. Ya se cuenta con diferentes aplicaciones móviles que al usarse correctamente pueden ayudar al médico a dar un diagnóstico certero sin la necesidad de visitar un hospital, lugar al que la gente prefiere no acudir
por miedo al contagio. Esto representa una transformación importante en la medicina tradicional, ya que será posible
un acercamiento a consultas médicas diferente y más conveniente en algunos casos.

Nuevas formas de trabajo

El rol de la empresa desde los primeros contagios de COVID-19 fue crucial en la respuesta de la sociedad ante la pandemia. Esto fue especialmente aparente en los países en desarrollo, incluyendo países latinoamericanos como
Brasil y México, donde los gobiernos se tardaron en implementar medidas de
sana distancia.


Muchas empresas privadas tomaron sus propias medidas desde el inicio de la crisis, implementando sana distancia en
sus oficinas o pidiendo a sus empleados trabajar bajo la modalidad de home office. Mirando hacia un futuro después de la crisis inicial de COVID-19, se prevé que el rol de la empresa para prevenir un aumento de casos en los próximos años seguirá siendo crucial.

Hay dos temas principales sobre los cuales las empresas tendrán un impacto importante:


i. Trabajo remoto
El regreso a un mundo laboral donde los empleados llegan a la misma oficina física que dejaron antes de la crisis diariamente
es poco probable en el próximo año. Habrá que replantear ciertas medidas para implementarlas en los lugares de trabajo.


Las empresas pueden acomodar sus espacios de oficina para aplicar la sana distancia entre cada trabajador. En este caso, asumiendo oficinas con utilización completa antes de la pandemia, los empleados deberán ingresar en horarios y días distintos por la falta de espacio.


Para resolver la falta de espacio con las medidas de sana distancia, las empresas pueden implementar una mezcla de trabajo remoto y oficina. Se podrían asignar algunos días de home office estratégicamente para evitar un espacio concurrido.


Es probable que, implementando estas medidas, muchas empresas decida seguir con un modelo similar de esta mezcla al terminar con las regulaciones de sana distancia. Estudios han demostrado que la productividad y

el cumplimiento de objetivos pueden aumentar entre 13-20%, según la función del tipo de actividades realizadas, bajo la
modalidad de home office. Adicional a dichos beneficios, las empresas podrían generar ahorros de renta de oficina.
Es decir, si cada empleado trabaja un día a la semana desde su casa y se distribuyen los días de igual manera durante la semana, las empresas podrían reducir el espacio de oficina en un 20%,
disminuyendo así el costo. Hoy en día solo 2 de cada 10 empresas en México cuentan con las herramientas necesarias
para realizar home office, por lo que será importante prepararse para esta nueva normalidad.

ii. Nuevas maneras de innovar y
colaborar

La pandemia también está creando
oportunidades nuevas de innovación y colaboración virtual. El trabajo

remoto está forzando a las empresas y empleados a encontrar nuevos modos de colaboración virtual y uso de nuevas
herramientas. Esta tendencia ayudará a fortalecer la idea del home office después de la crisis: los empleados ya estarán acostumbrados a utilizar herramientas de colaboración virtual que aumentan su
productividad.

Movilidad redefinida

La movilidad va a cambiar de manera radical. La implementación del home office y las medidas sanitarias y de control de movilidad van a generar un
impacto importante sobre la manera


de moverse en las grandes ciudades
latinoamericanas.
i. Rediseño del transporte
La manera de viajar no volverá a ser igual, medidas y normas sanitarias dentro de las terminales de todo tipo e transporte serán adaptadas acorde a las necesidades de prevención y detección del coronavirus. Muchas de las medidas que ya se están tomando pasarán a ser parte de los protocolos típicos de viaje:

También deberá haber una nueva manera de operar el flujo de transporte, ya que se deberán disminuir las horas de operación
con fines de sanitización, o reducir el número de pasajeros por viaje para respetar medidas de distanciamiento.

ii. Transporte al trabajo
Considerando la implementación de home office en las empresas y las medidas para disminuir la movilidad de los gobiernos, habrá una reducción importante en el transporte de los trabajadores. El trabajo remoto y las iniciativas como la de “Hoy no circula” en México, llevarán a los empleados a disminuir su tiempo y gasto en transportes.

Esto podría tener un impacto positivo en los empleados, puesto que los gastos de transporte representan hasta el 20%
del ingreso en los hogares. Este ahorro podría resultar en un incremento de poder adquisitivo al quedarse en casa.


Además, habrá un cambio en el tipo de transporte que utiliza la gente, quienes comenzarán a utilizar bicicleta o a caminar, para evitar transportes públicos o viajes compartidos desde aplicaciones
de transporte particular. Le gente se acostumbrará a moverse de maner más local, lo cual también reducirá la movilidad y los gastos de transporte.

Consumo responsable

También se han creado nuevos patrones de consumo, en los cuales se espera una mayor consciencia sobre la asignación del gasto y disposición al endeudamiento, un incremento de consumo a través
de medios digitales y menos aprecio por las marcas y estilos de vida. Hoy, un tercio de los consumidores a nivel global concuerdan en que harán una
reevaluación de las cosas que más valoran y dejarán de dar ciertas cosas por sentado. Además, más de un cuarto dice que pondrán más atención en lo que consumen y el impacto que tiene.

i. Consciencia social
Ahora se espera una preferencia por el valor del dinero sobre el precio como tal, por la procedencia y por los beneficios del producto. Las empresas deberán estar listas para ofrecer una mayor
transparencia y trazabilidad en la cadena de suministro
para generar confianza en sus clientes, puesto que los consumidores querrán saber el impacto
que se produce a causa de sus compras.


La gente buscará comprar artículos
libres de riesgo y que cumplan con los estándares de seguridad e higiene más altos. Además, habrá una tendencia social por comprar productos que apoyen al comercio local para contribuir a la economía del sector informal, la cual se verá afectada ante la pandemia.

ii. Consciencia ambiental
La consciencia ambiental es algo que ha venido incrementando en los últimos años, y la crisis actual provocó un aceleramiento en cuanto al consumo
ambientalmente responsable
. Previo a la pandemia, el 38% de los consumidores a nivel global decían que estaban dispuestos a pagar más por bienes sustentables y 30% gastaría más en productos socialmente responsables.

Esta reevaluación de los productos que se consumen y el impacto en el ambiente y en la sociedad crecerá aún más a causa de la pandemia.


iii. Consciencia sanitaria
Como ya se mencionó, la sociedad
seguirá viviendo la pandemia hasta
que se encuentre una cura al virus o se alcance una inmunidad colectiva.


Debido a esto, habrá mayores medidas de seguridad y regulaciones sanitarias
en lugares de consumo, así como una mayor preocupación por parte de los clientes en la seguridad de los productos y servicios que se adquieren. Las caretas, mascarillas y tapabocas pasarán a ser parte de nuestra vestimenta diaria y los
geles antibacteriales estarán presentes en todos lados.


iv. Nuevos hábitos
Los consumidores en México se han
visto obligados a utilizar plataformas de comercio electrónico, acostumbrándose
a adquirir productos y servicios desde la comodidad de su hogar y con la misma seguridad de antes. Muy probablemente no regresarán a las tiendas con la misma frecuencia por miedo a otra ola de
infección, pero también porque ya no lo verán necesario. Una nueva costumbre en la manera de consumir se ha generado y se mantendrá más fuerte que nunca.

Además, habrá pequeños hábitos que harán grandes diferencias en la vida cotidiana. Reservar unos zapatos para salir y dejarlos fuera de casa, usar ropa específica para evitar contagios, lavarse las manos continuamente y desinfectar
cualquier producto nuevo se volverán parte de la rutina.


No cabe duda de que el impacto del
COVID-19 a nivel global será tan fuerte

que habrá que replantearse una nueva normalidad en diferentes aspectos de la vida como la conocemos. Nos veremos
envueltos en una manera diferente de socializar, convivir, consumir, viajar, trabajar y estudiar que probablemente será más conveniente, consciente y
saludable una vez que lo incorporemos al día a día.


Los líderes deberán prepararse para afrontar esta nueva realidad y para esto hay que detenerse a reflexionar lo siguiente:

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