Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara;
Maestro en Impuestos por el Instituto de Especialización
para Ejecutivos; Diplomado en Estudios Avanzados
en Derecho Administrativo por la
Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la
Universidad Panamericana, Instituto de Especialización para
Ejecutivos y del Centro de Estudios del Derecho de la Empresa «CEDE»
Twitter: @RCEmx

Es el compromiso redactado por los integrantes de una Familia Empresaria, con el fin de poder alcanzar y asegurar a siguientes generaciones

Este compromiso tiene como objetivo la trascendencia de una empresa familiar, a través de la actual para  futuras generaciones, siguiendo el orden principal, el cuidado de las relaciones y armonía familiar para continuar con la funcionalidad optima de la empresa.

Es un conjunto de reglas que buscan asegurar que todos, y cada uno de sus integrantes, estén enterado de cómo y cuáles son esos parámetros de comportamiento como integrantes de una familia y su relación con la empresa, para fomentar el compromiso de cuidar y acrecentar ese Patrimonio Familiar para poder legarlo a la próxima generación.

Todo se plasma en un instrumento, convenio, mediante el cual se comienza la institucionalización del negocio, transformando a la familia en una auténtica familia empresaria, todos unidos con la finalidad de que transcienda a futuras generaciones.

Este convenio permite regular las relaciones entre la familia empresaria y la empresa, con el objetivo de que no se interfieran una a otra, ni que se pierda la más importante, la unión familiar por la lucha del controlar la empresa.

Al inicio lo más importante es realizar un análisis, para entender la conformación de la estructura familiar, después es hacer una concientización a sus integrantes de la finalidad del protocolo, esto es, hacer un ejercicio de reflexión y discusión para poder conocer los intereses de todos respecto a la empresa, y de cada uno su perspectiva como individuo en el futuro, para poder conocer sus aspiraciones personales.

Una vez realizado lo anterior, se procede a consensuar cada cláusula propuesta para el proyecto del protocolo familiar, no se debe exponer en grupo a votación, se debe saber cómo consejero que en este instrumento, no pueden existir perdedores y ni ganadores, todos los acuerdos se debe llegar al consenso familiar, todos de acuerdo, y hablar, discutir y reflexionar todo el tiempo que sea necesario para lograrlo.

Superada la compleja etapa anterior, el protocolo familiar debe formalizarse, para esto se puede hacer en dos modalidades, o mediante tiene dos niveles de legalidad, que en la práctica así lo desarrollo:

–          Cláusulas a manera de contrato privado o pacto entre socios, de cumplimiento obligatorio y con penalidades legales ante su incumplimiento.

–          Pacto personal, conformado por cláusulas que su incumplimiento solo es sancionado moralmente por la misma familia empresaria, por lo general, a través del consejo de familia.

Debemos partir de la realidad que cada protocolo familiar es adecuado a la conformación y necesidades de una familiar y de una empresa familiar. Se tiene que conservar y prevalecer siempre de un balance en su elaboración: “la familia se adapta a las necesidades de la empresa y la empresa se adapta a las necesidades de la familia” sólo así se puede lograr la armonía de la familia y su sobrevivencia de la empresa. Y una u otra tendrán más poder de decisión de acuerdo a la situación, pues la regla es en primer orden la protección de la familiar, y en segundo los temas de negocios. Las decisiones más importantes en el Consejo de Familia, y otras toma el Director siguiendo estos principios. No existe una formula absoluta, la forma para poder determinar su funcionalidad es aplicar aquella donde cada familia se siente más a gusto.

El documento inicia, de manera personal así me fue enseñado, con un Prólogo que define el objetivo, valores  y alcance del Protocolo Familiar; y se concluye plasmando la visión de la empresa. Se soporta en cuatro pilares fundamentales:

–          El trabajo de los familiares dentro de la empresa, establecer las reglas para poder determinar, quienes y de qué manera podrán formar parte de la empresa, pero siempre formarán parte de la asamblea de socios o accionistas.

–          Los órganos de gobierno, si bien no todos podrán estar activamente dentro de la negociación, también lo es que todos son accionistas, por lo que se requerirá una órgano de administración, mediante un consejo conformado bajo el “Código de Principios y Mejores Prácticas Corporativas» para definir su operación, el rumbo de la empresa y su conformación.

–          La propiedad accionaria, es importante tomar en cuenta que todos tiene un derecho, desde una preferencia, hasta algunos mínimos, pero toda la familia participa, por esto es importante la implementación de un gobierno corporativo para su funcionamiento. Además, es importante establecer como podrán tener acceso a ingresos por esas acciones o participaciones, tanto presente como futuros.

–          La sucesión, es importante hasta que edad quienes llegan a operar en la empresa pueden ocupar esos cargos de gestión, y como se llevará acabo la sucesión. Por otro lado, se establecen las reglas para la transmisión de los derechos accionarios de cada miembro a su futura generación.

Finalmente, como recomendación personal, es importante que al momento de una asesoría de este tema, el consejero y la familia se planteen sus propias preguntas y situaciones futuras que se pretendan regular, y decidirán en conjunto que puntos regular y cuáles no al momento de la primera redacción, y el procedimiento de sucesión, tanto accionario como dentro del consejo de familia como dentro de la empresa familiar. 

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