Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara;
Maestro en Impuestos por el Instituto de Especialización para Ejecutivos, S.C.; Diplomado en Estudios Avanzados y Doctorando en Derecho Administrativo por la Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la Universidad Panamericana y del Instituto de Especialización para Ejecutivos, S.C. Twitter: @RCEmx

La actividad de los oficiales de cumplimiento (compliance officer) en la actualidad es primordial para la gestión de riesgos dentro de la empresas, más aun con la complejidad de las exigencias normativas actuales, resultado de la demanda de los mercados de nuevos productos o servicios, agregando además, la velocísima innovación tecnológica en el entorno de los negocios. La demanda de estos servicios de vigilancia de cumplimiento va en ascenso como una de las profesiones más requeridas. La función primordial como lo he platicado en algunos otras colaboraciones es esencialmente en implementar y ejecutar medidas para la observancia de todo el entorno regulatorio y normativo alrededor de una empresa, partiendo de la identificación de riesgos, análisis de cambios reguladores, establecer medidas preventivas y correctivas, capacitación de directivos y empleados, y la contante revisión de todos los procedimientos. 

El derecho penal económico es una nueva línea de atención en el mundo de los negocios, colocándose por lo que generalmente estaban acostumbradas a cumplir, como lo es aspectos de  orden civil o de comercio, ésta nuevo perfil es una exigencia para tener empresas con mayor integridad, pues es lo que ahora están exigiendo los mercados modernos, pero sobre todo, los Gobiernos en beneficio de la sociedad en general. El gran reto de no sólo es evitar los riesgos ordinarios de la actividad de una empresa, o tomar las medidas inmediatas ante  la presencia de cualquier riesgo residual, sino que se debe ir más allá, el mismo compliance debemos entender que no son estándares rigurosos o metodologías empleadas sobre riesgos conocidos solamente, también, como lo he dicho en cada oportunidad, se trata de innovar mediante el análisis completo de cada procedimiento, imaginar posibilidades de riesgos, a eso le llamo “riesgos imaginarios”. El pensamiento en esta materia debe ser enfocado con un solo objetivo, que reitero en una palabra, integridad, así que cuando se observa siempre debemos buscar cuidar el bienestar de las personas, medio ambiente, animales al máximo.

El criminal compliance se lleva a cabo en instrumentos de distinta índole, desde sencillas circulares informativas para dar a conocer criterios de actuación, pasando a manuales operativos formalmente hablando, hasta la implementación de protocolos para sesgar la responsabilidad a los integrantes de una organización. Para lograrlo siempre se debe tener la presencia de expertos, no sólo del ámbito legal, pues cuando hablamos de manuales y protocolos es necesaria la participación de otras profesiones, como auditores, por ejemplo. Deben estar efectuados con la experiencia para disminuir los riesgos, pero además, de contemplar las medidas más adecuadas para enfrentar cualquier problema en la práctica. Pensemos por un momento, ante pa presencia dela comisiones de un delitos y la imputación de una responsabilidad penal, no bastará con sólo presentar los manuales operativos o protocoles, entre otros documentos; lo más importante será que se hayan sustentado en un diagnostico preliminar, que el personal de la organización conocer el programa de cumplimientos y que existe un supervisor, es decir, un oficial de cumplimiento activo y reactivo a cualquier riesgo. A consideración personal, para que sea tomado en cuenta dentro de un juicio de corte penal debe ser creado bajo los siguientes elementos:

  1. Diagnóstico integral  de la empresa;
  2. Establecimiento de lineamientos mínimos y protocolos;
  3. Capacitación a todos los integrantes en los general, y lo particular de cada área de trabajo;
  4. Creación de un sistema de denuncias anónimo, tanto interno como externo;
  5. Supervisión permanente por un oficial de cumplimiento; y
  6. Implementación de un sistema de sanciones ante incumplimientos.

Si bien es cierto que, su implementación va encaminada a mantener una buena reputación corporativa en el mercado, también lo es la protección del ente colectivo de cualquier procedimiento penal que se pueda instaurar en su contra, ya sea buscando su exclusión de responsabilidad, o en su defecto la atenuación de la pena. Esto último hace patente la importancia del experto en materia penal, pues es quien aportará los elementos necesarios para que pueda servir en este tipo de situaciones.

La buena práctica del compliance es primordial para conceder ventaja competitiva duradera en las organizaciones ante la complejidad del mercado, por dos situaciones, la primera, evita riesgos que traduzcan en daños económicos que puedan poner en riesgo la estabilidad financiera de la empresa; y en segundo lugar, se salvaguarda la integridad, que hoy más que nunca, es el capital más importante que puede tener una organización, a eso se le llama reputación corporativa. No estamos ante un fenómeno de un servicio profesional de moda, se trata de una necesidad que debe estar alineada a la estrategia, objetivos y cultura corporativa de toda organización.  El gran logro de todo oficial de cumplimiento no es implementar sino hacer que se cree una autorregulación corporativa interdisciplinaria  para dar observancia a las mejores prácticas que permitan un buen desempeño del gobierno corporativo, y el cumplimiento del derecho penal, evitando así sanciones que pueden ir de simple sanciones económicas hasta la disolución de la organización.

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