Adrián Sachiel Paredes Cruz Estudiante de Derecho, en el Centro Universitario Tonalá, de la Universidad de Guadalajara. Pasante del área corporativa del la firma «Degalcorp Abogados» adrian.paredes@degalcorp.com

La emergencia sanitaria es el problema en la demora para la obtención de alguna cita para trámites ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Por lo pronto, no se ha anunciado alguna medida para solucionar el problema, sólo se hizo mención a la existencia del tráfico de influencias o contactos que permitían por una cantidad de dinero asegurar una cita, lo que puso en evidencia la urgencia de los contribuyentes por su obtención.

La única respuesta de la autoridad fue, cancelar las citas conseguidas de esa forma, mencionado que se trata la intervención de gestores quienes las realizan, a lo que diversos gremios de contadores apuntan a que es sólo a través del propio personal de la autoridad que obtiene esa ventaja sobre quienes pretenden obtenerla siguiendo los pasos correctos en el portal del SAT.

Si bien es cierto, la pandemia por Covid-19 ha retardado todo, más por los cuidados que se han tomado para evitar conglomeración de personas, también lo es que el SAT no ha buscado alternativas, como reactivación o tramitación temporal, vía remota, de lo que necesitan los contribuyentes, a condición de acudir en determinado tiempo, incluso, con fecha determinada para concluir el trámite en persona, de esta forma podría permitir que la golpeada economía pueda saltar esa burocracia para poder recurarse.

También es cierto que han existido abusos, pero cuando se observa que es un contribuyente con continuidad en el padrón, y basta observar algunas variables para que puedan identificar cuando se trata de un empresario ordinario y cuando no, y así se puede tomar un riesgo mínimo, esto en lugar de invertir tiempo en descubrir los correos de los gestores que tramitaron irregularmente la citas para cancelarlas.

De igual manera, otro gran descuido del fisco, muchas empresas están y otras comienza a resentir la falta de liquidez, y varias tienen saldos de contribuciones a favor, por lo que su devolución sería un pequeño aliciente; pero lamentablemente, el tiempo promedio de devolución pasó de 70 a 120 días, eso sí es concedida.

Como una buena práctica fiscal, el SAT debe dar una pronta solución, apelando a la buena fe de la mayoría de contribuyentes, para que estos puedan activar en la medida de sus posibilidades la actividad económica. Si la preocupación de la autoridad son las factureras, ya las tienen identificadas, y si no, sus patrones de comportamiento son identificables claramente, sin que sean los mismos de los de una empresa verdadera, por lo que puede establecer protocolos temporales para habilitar a aquellas empresas que les han caducado su e.firma o requieren algún trámite para continuar con sus actividades normalmente.

Es voluntad lo que necesita la autoridad, los datos los tiene parar poder llevar a cabo un proyecto de apoyo a las empresas, debe ser consciente de la desesperación que impera, tanto por la falta de citas para su inscripción como cualquier otro gestión que requieran, por ejemplo la pronto devolución de sus saldos a favor de contribuciones.

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