Ramón Alejandro Galaviz García
Licenciado en Derecho y Maestro en Derecho Comercial y de la Empresa por la Universidad Panamericana campus Guadalajara, con Diplomado de Actualización del Abogado de Empresa por la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE) y socio de la firma en derecho fiscal corporativo «Degalcorp» y «LegalMed»

La palabra compliance ha ganado relevancia y entró definitivamente en el vocabulario de grandes y pequeñas organización. El término no es más que un conjunto de disciplinas, políticas y reglamentos para hacer valer las normas de una organización, así como detectar, evitar y tratar situaciones adversas a la conducta ética. En este sentido, también se ha insertado en el contexto hospitalario orientado cuerpo clínico, comunicación, gestión y demás sectores ante la prestación servicios de salud. Razón por la cual es importante la observancia de la diversidad de normas, no sólo legales o reglamentarias, sino por la actividad debemos tomar en consideración la «Normas Oficiales Mexicanas». De lo anterior, podemos percibir el punto toral al respecto de las instituciones médicas y hospitalarias, por lo que es trascendental y determinante crear y difundir programas de entrenamiento de los profesionales y empleados involucrados en la prestación del servicio y evitar que posibles actos irregulares, sean internos o externos que, causen daños de orden financiero o moral a la organización así como a los pacientes y cualquier tercero con el que se relacionen. Un gran factor para considerar el compliance como una verdadera herramienta en el ramo de la prestación de servicios de salud es la su papel determinante ante una responsabilidad civil y penal de esos programas, recordemos que la judicialización de temas de salud ha crecido de forma desenfrenada, situación aumenta los conflictos entre pacientes, profesionales e instituciones de salud. Por eso, el cumplimiento normativo de hospitales es la medida para prevenir o resolver muchos problemas y dar soluciones a posibles riesgos jurídicos existentes en hospitales y clínicas.

Quienes prestan este tipo de servicios deben buscar planes de conformidad en el ámbito hospitalario, con el simple objetivo de minimizar irregularidades durante la prestación de sus servicios, fraudes y corrupción, de variadas formas, a fin de evitar pérdidas financieras directas y desprestigio social. Con un trabajo conciso y hecho de manera más asertiva, se da cuenta de que la propuesta va más allá: el compliance es capaz de crear una buena reputación e integridad sobre la organización, aumentar el crecimiento, generar compromiso dentro del ambiente de trabajo y desarrollar relaciones sociales permanentes.

La actividad diaria de un hospital tiene riesgos, pues su prioridad es la vida y su actuación es fundada en la relación de confianza, por esto la importancia demostrar su integridad societaria. Por eso, cualquier inconformidad en su actuación profesional genera debate, visibilidad y juicio ante todos. En este sentido, he observado cuán negativa es la visión de algunas instituciones de la salud con casos de fraude, corrupción, incumplimiento de la legislación, desviación de conducta y ética, con lo que a pesar de las responsabilidades a que se harán acreedores, también tendrán una caída dentro de su mercado por la pérdida de credibilidad.

En los últimos años se han visto envueltos en distinto problemas por incumplimientos a la ley o normas graves situaciones, también otros tantos por la falta de cumplimiento ético, violación del secreto profesional sobre los pacientes, filtración de documentos privados, publicidad engañosa, además de la falta del establecimiento de sistemas de gestión de riesgos. Por esta razón, la implantación y ejecución de un compliance hospitalario es un salto obligado para lograr la humanización y gestión del tratamiento médico. Sin embargo, hay que dejar claro que para haber adaptación y cumplimiento de las normas de conductas establecidas debe ocurrir el compromiso e implicación de todos los integrantes de la organización. La idea es que el cumplimiento médico-hospitalario sea considerado como una necesidad para el orden dentro del cuerpo de la institución y para la prestación de servicio. La decisión de implantarlo requiere un enfoque y una inversión, así como una asesoría jurídica y de comunicación para tener una organización con la característica de transparencia, cooperativa y coparticipativa en la prestación de los servicios. Así, se protegen médicos, colaboradores, instituciones y pacientes con la indicación de mejores prácticas, dando asistencia y seguridad para todos los involucrados.

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