De conformidad con el artículo 32 de la Ley del Impuesto Sobre la Rentan (LISR) se establece que se consideran como gasto diferido los activos intangibles, los que pueden aquellos representados por bienes o derechos que permiten reducir costos de operación, mejorar la calidad o aceptación de un producto, usar o disfrutar o explotar un bien, por un periodo limitado.

Para comenzar debemos apreciar la diferencia entre inversión y gasto, radica en que de la primera se espera un rendimiento a futuro en la participación directa en la obtención de los ingresos, mientras que el segundo, no genera rendimiento a futuro solamente se trata de la utilización de un bien o servicio a cambio de algún contraprestación que participa en la funcionalidad de la entidad.

Para lo anterior, es importante considerar el contenido de la jurisprudencia 11/2004 de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación “RENTA. GASTO E INVERSIÓN. DIFERENCIAS PARA EFECTOS DE SU DEDUCIBILIDAD EN EL IMPUESTO SOBRE LA RENTA.” Ahora, la fracción IV del artículo 27 de la LISR, nos señala que se puede deducir los gastos una sola vez y que sean estrictamente indispensables. Respecto a las inversiones, los artículos 25 fracción IV, y 33 fracción II, ambos de la misma Ley, nos permiten deducir la inversión en razón de un porcentajes anuales.

Es importante resaltar que, el artículo 32 de la LISR nos indica que las “inversiones” son las erogaciones efectuadas por activos fijos, gastos y cargos diferidos y erogaciones realizadas en periodos preoperativos, esto es, aquellas antes de que la empresa inicie operaciones.

Tomando en cuenta que el precepto antes citado, señala que, los gastos y cargos diferidos en general se tratan de “activos intangibles” que permiten reducir costos de operaciones y/o mejorar la calidad.

Los cargos diferidos son aquellos que reúnen los requisitos señalados en el párrafo anterior, excepto los relativos a la explotación de bienes del dominio público o a la prestación de un servicio público concesionado, pero cuyo beneficio sea por un periodo ilimitado. Por su parte, el boletín C-8 de las Normas de Información Financiera se contempla que los activos intangibles son los identificables, sin sustancias físicas, utilizados para la producción o abastecimiento de bienes, prestación de servicios o para propósitos administrativos que generan beneficios económicos futuros controlados por la entidad.

Por lo anterior podemos anticipar que, de esto se desprende que una licencia de uso de un software se considera un activo intangible, y por ende para efectos fiscales una inversión que se deduce vía inversión a una tasa anual del 15% de acuerdo con el artículo 33 fracción III de la LISR.

No obstante, en la práctica existen empresas que tienen como política que si la licencia no rebasa de cierta  cantidad de dinero lo manejan como gasto, porque de aplicar las inversiones terminarían de deducirlo en seis años aproximadamente, lo que implicaría que en ese tiempo el software pudiera ya no ser útil. Pero, esas son prácticas propias de algunas empresas, sin que sea la postura que este medio propone, pues la ley es definitiva, deducir mediante la aplicación por cada ejercicio de los por cientos máximos previstos en la ley, al monto original de la inversión,  que al caso que nos ocupa es el aplicable a los gastos diferidos del 15%.

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