Adrián Alfonso Paredes Santana¡
Licenciado en Contaduría Pública y en Derecho por la Universidad de Guadalajara; Maestro en Impuestos; cursa el Especialidad en Gestión de Riesgos, Fraude y Blanqueo por Ealde Business School; Diplomado en Estudios Avanzados en Derecho Administrativo por la Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la Universidad Panamericana y del Centro de Estudios del Derecho de la Empresa «CEDE»
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En momento de ausencia de liquidez los negocios tienes que buscar financiamiento, lo que se traduce en una carga financiera por los intereses, y por otro lado  es mejor optar por recursos de los propios accionistas, pero no es así de fácil, pues en ocasiones el camino es largo, así que es necesario establecer metas de aumentos periódicos en el capital social, ante los actuales la capacidad individual de sus integrantes por lo general no siempre son las mismas.

Mediante esta cláusula se acuerda que la participación de los socios en los sucesivos aumentos de capital será obligatoria, por lo que todos suscribirán los aumentos y se maximizará la entrada de financiación por esta vía, y en caso de incumplimiento se penalizará con la pérdida del derecho de adquisición preferente en los aumentos de capital futuros solamente.

Así, lo primero para mantener la uniformidad en la participación de cada accionista en cada nueva aportación es lo importante, por lo que se debe consensuar entre ellos y conciliar con los flujos que el negocio requiere.

Una vez ponderado lo anterior, la sociedad puede emitir una nueva serie de acciones (Serie B) para conseguir dinero, a la que se les da preferencia en caso de que se liquiden. Digamos que, emitimos unas acciones preferentes y que tienen un privilegio como éste; entonces, cuando nuestros accionistas iniciales (digamos los de la Serie A) aporten más financiación (en la serie B) para el negocio, también participarán de los derechos preferentes de manera proporcional.

Por lo tanto, mediante una cláusula Pay to Play se puede establecer que la participación de los accionistas en futuros aumentos de capital, será obligatoria, en la proporción que corresponda a cada uno, de manera que en caso de que no se realice, se pierda el derecho de adquisición preferente, sólo en lo que se refiere a estos futuros aumentos de capital.

El compromiso que los accionistas o inversionistas de una negociación le ponen no tiene comparación. Una cláusula como ésta tiene sus pros, pero también algunos contras que debes considerar antes de decidirte a emplearla como parte de tu plan de negocio. Por ejemplo, si estás empezando, tendrás más responsabilidad de frente a futuras aportaciones; sin embargo, al menos al principio, se puede prescindir de este tipo de cláusulas, ya que queremos que nuestras ideas sean autosustentables lo antes posible, lo que también dota de tranquilidad a futuros inversionistas al revisar el plan de negocios.

Pero por otra parte, ¡no lo olvides! la decisión de invertir en una start up puede ser una de las más importantes. Si no es algo seguro, es posible que la gente necesite convencerse antes de invertir dinero en algo que podría fracasar y perder todo lo invertido hasta el momento, incluyendo su tiempo y cualquier otro recurso dedicado a esta empresa.

Los accionistas o inversores que no siguen el pay to play pierden su liquidación preferente, premio que mantienen sólo aquéllos que se mantienen con los acuerdos de financiación o aportaciones.

En situaciones de necesidad de liquidez que se recurre  a éste tipo de ofrecimientos con nuevos accionistas o inversores diversos, la cláusula pay to play es posible, sin una buena cuantificación y redacción, se perjudique a los socios fundadores, que por lo general se puede tratar del grupo que denominamos como family and friends (amigos y familiares) quienes nos apoyaron al inicio, pero en éste momento no cuente con la liquidez para realizar nuevas aportaciones para poder seguir comprometiéndose a rondas sucesivas de financiación.

Con todo lo anterior lo que se pretende es obtener financiamiento con la entrada de capital en la sociedad, y no pedir préstamo alguno. Sin embargo, en lo personal, aunque se ha utilizado bastante, en mi consejería no la recomiendo, pues tiende a desorientar a los accionistas y en muchas ocasiones a descuadrar el cuadro de participación en el capital inicialmente acordado, pese a sonar como una buena fuente de obtención de recursos financieros, pero como muchos autores en la materia, también consideró que esta de desuso, por la inestabilidad que propicia a los accionistas ante la entrada de otros nuevos con privilegios, puede ser muy arriesgada para la empresa.

Al final, es conveniente conocer el funcionamiento de esta cláusula y cada quien tome la decisión de emplearla; para luego en cada caso después de un análisis y de resultar factible, negociar estratégicamente con los accionistas fundadores y con los nuevos para aplicarla.

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