C.P.C. Carlos R. Villarreal Antelo
carlos.villareal@mx.ey.com
Socio de Impuestos
EY México

evento ineludible en la vida de las personas es el momento de la transmisión del patrimonio que han construido a lo largo de su vida, bien sea por una decisión propia y en pleno uso de sus facultades, o por su muerte. En los casos en los que este proceso se lleva a cabo de manera paulatina, el titular del patrimonio puede tomar decisiones ordenadas y conforme a su plena voluntad; pero, en aquellos casos en los que el proceso se realiza después de la muerte de la persona que generó el patrimonio (desafortunadamente son la mayoría), se pueden derivar conflictos familiares y procesos legales que deterioran no solo el patrimonio, sino también las relaciones familiares.

Para dimensionar este fenómeno, de acuerdo con datos de la Secretaría de Gobernación, en nuestro país ocho de cada diez personas mueren sin dejar su voluntad expresa en un testamento, lo cual implica que, si los beneficiarios del patrimonio no toman acuerdos sobre la distribución de este, seguramente se iniciará un conflicto legal y familiar largo y tortuoso

Pero ¿qué es lo que ocasiona que los procesos de transmisión patrimonial deriven en conflictos de esta naturaleza? Sin duda existen múltiples factores, como los de índole personal y familiar que denotan la falta de entendimiento y de valores compartidos entre el titular del patrimonio y el resto de los miembros de la familia, o el temor de despojarse de los bienes y de la seguridad económica que estos proporcionan y no recibir el cuidado y la protección de los beneficiarios, o bien, el perder relevancia en la familia al ya no ser titular del patrimonio, entre otros.

Otro elemento que identificamos de manera recurrente y que resulta determinante para que el patriarca o titular del patrimonio evite el tema y postergue la decisión de iniciar con su proceso de transmisión patrimonial, es por temor a detonar un conflicto con los integrantes de la familia, ya sea con él o entre ellos mismos.

En efecto, es muy común ver que los hombres de negocios que han logrado formar un patrimonio con base en trabajo, reflexionen sobre la necesidad de iniciar su proceso de transmisión patrimonial; sin embargo, al enfrentarse a la difícil tarea de decidir cómo será distribuido sin herir susceptibilidades, preservando la armonía entre los suyos, y asegurando su estabilidad económica y la continuidad en los negocios familiares, optan por dilatar y evadir esta responsabilidad con argumentos como: ¡para qué violentar ahora el ambiente familiar, será mejor que ellos se pongan de acuerdo una vez que yo muera!

Lo cierto es que si bien, no todos los integrantes de la familia podrán estar de acuerdo con las decisiones tomadas por el patriarca, el postergar esta decisión empeorará las cosas y no dará lugar a que se lleve a cabo la etapa de convencimiento y de negociación que facilite el entendimiento familiar. Si resulta complicado llevar a buen término un proceso de transmisión patrimonial en el que el rector es el patriarca de la familia, imaginemos si es posible hacerlo una vez que este no se encuentre presente. Por ello, iniciar oportunamente con el proceso de transmisión patrimonial es un acto de responsabilidad impostergable.

“Iniciar oportunamente con el proceso de transmisión patrimonial es un acto de responsabilidad impostergable”

Otro elemento que influye en el ánimo de las personas para aplazar esta decisión es el no tener claro de qué manera iniciar con dicho proceso, cómo ejecutarlo y cómo llevarlo a buen término. Esto es obvio, los empresarios no pueden también ser expertos en asuntos legales, fiscales y financieros, por ello resulta indispensable que busquen la asesoría de profesionales que tengan el expertise requerido en las diferentes disciplinas involucradas en este tipo de acciones.

En este sentido, a continuación enlistamos una serie de recomendaciones que pueden implementarse antes de iniciar con el proceso de transmisión patrimonial:

Desde luego que estas acciones no son todas o las únicas, para preparar un adecuado proceso de transmisión patrimonial, pero sí es importante reiterar que cualquier acción que se implemente debe estar encaminada, prioritariamente, a ordenar, regularizar y proteger el patrimonio y, de ser posible, en una segunda fase debe orientarse a su optimización.

Finalmente, como se mencionó anteriormente, la recomendación es que la implementación de esta metodología o cualquier otra, se realice siempre con la asesoría de expertos en la materia, para no incurrir en omisiones o riesgos innecesarios.

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