Adrián Alfonso Paredes Santana

Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara; Maestro en Impuestos por el Instituto de Especialización para Ejecutivos, S.C.; Diplomado en Estudios Avanzados y Doctorando en Derecho Administrativo por la Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la Universidad Panamericana y del Instituto de Especialización para Ejecutivos, S.C.
Twitter: @COEMmx

Recordemos que los pactos entre socios se conforma de una variedad de acuerdos, tan diversos como negociaciones existen, y cada uno se integra de las más adecuadas para regular su relación en una serie de cláusulas, al fin y al cabo es un traje a medida, pero que tienen en común, atraer inversores, establecer reglas de comportamiento dentro y fuera de entidad, y facilitar la salida o solventar posibles desavenencias. La importancia de su conformación es tomando en consideración que en un negocio  un pieza determinantes es la buena relación entre socios, pues son un activo valioso, son quienes precisamente permiten ser empresa. Por tanto, para prosperar en esa relación se recomienda seguir tres principios básicos:

  • Actuar honestamente.
  • Conducirse sin intención de perjudicar.
  • Cumplir con lo acordado.

Una de las clausulas más importantes es la de «cláusula de permanencia», también conocida como  «Lock-up», cuya finalidad es evitar que socios «claves» no puedan vender su participación o acciones mientras los socios inversores sigan en el accionariado de la emprendedora o start up, así se asegura la permanencia en el capital y, por ende en la sociedad. Su existencia tiene su génesis debido a que son estas personas claves quienes realmente conocen o tienen el know how del negocio, y tiene a su cargo el desarrollo de las innovaciones necesarias.

También, esta cláusula sirve para para vetar cualquier transmisión, parcial o total, de las participaciones de los emprendedores a terceros. La duración que algunos consideran debe tomar se acuerdo a los resultados de recuperación de inversión que arrojen las proyecciones financieras, y en caso, se ha establecido un parámetro por algunos mentores de 3 a 5 años; solo recordemos que debe tener un plazo razonable, que sobre todo, no coarte la libertad de asociación –o en este caso, de desincorporación- que tiene cualquier persona. Un ejemplo de su redacción sería la siguiente:

“Durante el plazo de 5 años a contar desde la firma de este convenio, cada socio se compromete a no enajenar, ceder, prestar, constituir gravámenes, usufructos, ni en general efectuar ningún acto de disposición o gravamen real sobre cualquier de las participaciones sociales –en su caso, acciones- de los cuales pudiera ser titular.”

Al igual que en la ley, sino se establece una sanción para su incumplimiento estaríamos ante letra muerta, por lo que sugiero siempre en su redacción establecer una penalización, que puede ser desde una sanción económica o una opción de compra a favor de los socios no incumplidores. Sobre este punto, recordemos que en nuestra legislación civil se establece una regla que la penalización no pueden ser superiores a la obligación principal, entendiéndose por ésta la  que se estime de mayor importancia, económica o de cualquier otra índole, entre todas las contraídas. El origen de ésta limitación, que necesario tener presente al momento de su redacción, la encontramos desde la propia concepción del texto del artículo 1840 del Código Civil para el Distrito Federal de 1870, que en su exposición de motivación  señala que ésta consiste en indemnizar al acreedor de los daños y perjuicios que se le sigan con la falta de cumplimiento de la obligación, y por esto se fija como límite máximo el valor de la obligación principal, porque si pudiera exceder de éste, se halagaría con un incentivo poderoso al acreedor, para obstaculizar el cumplimiento o ser moroso al exigirlo, por lo menos, con el ánimo de obtener el importe de la pena, que implicaría no sólo una justa indemnización, sino también una considerable ganancia, o bien resultaría un pacto estéril, si no se cumple, o un gravamen realmente insoportable, redacción obtenida de la tesis con el rubro: PENA CONVENCIONAL. CUAL ES LA OBLIGACION PRINCIPAL EN LA.[1]  Siguiendo con el tema, es habitual establecer una limitación de venta de las participaciones o acciones que los socios vayan disponiendo en aplicación de plan de stock options –derecho de opción de compra-. Los beneficiarios de éste derecho de opción sobre las partes sociales o acciones lo ejercerán a medida que se vayan cumpliendo los límites, pero no podrán venderlas hasta la fecha del periodo pactado, pues se sujetará de manera armónica con la cláusula Lock- up.

Un ejemplo que trascendió en el mundo fue «Facebook», donde sus socios fundadores pudieron vender al cabo de unos años desde su constitución. En definitiva, es importante diferenciar la permanencia de los socios emprendedores como trabajadores en la empresa, de su condición de socios en su más uro sentido estricto. Por lo tanto, ésta cláusula es conveniente en esta última faceta, sin embargo, también es importante de tener una función interna, sea como factor o trabajador, también en ésta relación se establezca una regulación similar de permanencia, hasta donde la legislación mercantil lo permita, pues en lo laboral es de entrada muy complejo lograrlo.

[1] 392697. 570. Tribunales Colegiados de Circuito. Octava Época. Apéndice de 1995. Tomo IV, Parte TCC, Pág. 411

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