Benjamín Serna Liogon
Licenciado en Derecho por la Universidad Panamericana, Campus Guadalajara, y socio de las firmas de abogados fiscales y corporativos «Degalcorp Abogados» y «LegalMed»

La cláusula de no competencia es una tendencia en el contrato de trabajo de todo tipo de empleados, que van desde los operativos hasta directivos. En su contenido se restringe de manera temporal, territorial y material realizar determinadas actividades compatibles con las de su contratante, sea de manera paralela o posterior a la terminación de su relación laboral.

Los plazos de vigencia que generalmente se contemplan van de 6 meses a 1 año; incluso, existen algunos que se señala hasta 5 años.

Se emplean dos tipos de cláusulas: (i) la acordada durante la contratación y posterior al despido o renuncia con una penalidad ante su incumplimiento; y (ii) la que contiene una indemnización a cambio de un acuerdo más extenso con la finalidad de que no colaboraré con ciertas empresas o determinado sector. Esto es, en el primer tipo, construyen una obligación de no hacer (no competir) asegurada por una cláusula penal de pagar una determinada cantidad ante su incumplimiento; mientras en el segundo, crean la obligación de pagar una determinada cantidad, sujeta a la condición suspensiva de competir.

Son una especie de “candado” para resguardar a los empleados dentro de la actividad de la empresa, y así evitar el robo de talentos, y que además incita a los colaboradores a rechazar las propuestas al respecto por temor a las multas. Lo que genera afectación en los colaboradores, pues se limita su libertad de trabajo, más cuando se le dedica una vida a una actividad, toda esa experiencia no puede utilizarse, pudiendo perder oportunidades de trabajo.

Es distinta de las llamadas cláusulas de «exclusiva» que suelen darse en contratos de distribución o suministro con el fin de obligar al distribuidor o suministrador, en beneficio del fabricante, a no comprar las mercancías objeto del contrato de distribución a cualquier otra persona que no sea el fabricante.

Ahora, desde la óptica constitucional, los artículos 5 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y 4 de la Ley Federal del Trabajo consagran el principio de la libertad de trabajo, el cual determina que a ninguna persona se le puede impedir que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siempre que sean lícitos, siendo las únicas limitantes a este derecho la existencia de una determinación judicial; cuando se ataquen los derechos de un tercero y por resolución gubernativa cuando se ofendan los derechos de la sociedad. Podría señalar se no aplica a este tipo de convenios, abogado a la libertad contractual, pues se requiere del acuerdo de voluntades, pero no debemos olvidar el sexto párrafo del artículo 5 constitucional mencionado, pues prevé la prohibición de cualquier “contrato, pacto o convenio” que implique la pérdida de la citada libertad, indicando que: “tampoco puede admitirse un convenio en que la persona… renuncie temporal o permanentemente a ejercer determinada profesión, industria o comercio”.

De lo anterior se puede concluir que este tipo de cláusulas en relaciones laborales son violatorias de principios constitucionales y legales, por lo que su aplicación no son válidos. Por lo que se debe tener mucha atención en su implementación y estar siempre acompañado de un experto para buscar la protección de los intereses de la empresa de una manera eficaz.

Print Friendly, PDF & Email

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here