Adrián Alfonso Paredes Santana

Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara; Maestro en Impuestos; cursa el Especialidad en Gestión de
Riesgos, Fraude y Blanqueo por Ealde Business School; Diplomado en Estudios Avanzados en Derecho Administrativo por la Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la Universidad Panamericana y del Centro de Estudios del Derecho de la Empresa «CEDE»

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Las comisiones o mediaciones de negocios mercantiles reconocidas como producto de una actividad empresarial de tipo comercial, con base en los artículos 16 del Código Fiscal de la Federación (CFF) y 75, fracciones X y XII del Código de Comercio (CCom). El vocablo comisión encuentra su origen en el Derecho Canónico como la delegación otorgada a jueces, a quienes son nombrados para juzgar sobre una causa determinada.

En el comercio tiene su connotación particular, implica facultades transitorias para un negocio determinado, es el mandato en materia mercantil. Los empresarios para aumentar su crecimiento toman esta relación contractual ante la necesidad de colocar sus productos y servicios en el mercado, y quienes la desempeñan se les prepara para su promoción o, en su defecto, resulta que ya son expertos en el ámbito.

El artículo 273 del CCom contempla que el mandato aplicado a actos concretos de comercio se reputa comisión mercantil. No obstante lo dispuesto, no se precisa que es el mandato, por lo que a falta de disposiciones de este ordenamiento y las demás leyes mercantiles, serán aplicables a los actos de comercio, las del derecho común contenidas en el Código Civil aplicable en materia federal, lo anterior con fundamento en el artículo 2o. de dicho Código de Comercio. Así, el Código Civil Federal (CCF), en su artículo 2546, indica que el mandato es un contrato por el que el mandatario se obligado por cuenta del mandante a ejecutar determinado actos jurídicos encomendados.

Continuando, de acuerdo con la definición que nos proporciona el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, se refiere a un comisionista a «las personas que compran y venden a cuenta de otra». Debido a su constante uso en el comercio, es importante conocer el alcance de su concepto, las formalidades, las obligaciones y las causales de terminación; además, de su tratamiento para efectos de los impuestos, como son para ISR, IVA e IEPS para dar el tratamiento adecuado a cualquiera de las partes, para evitar cualquier tipo de conflicto futuro.

Entonces, la comisión consiste en encargar a una persona –comisionista– vía un mandato, la realización de uno o más actos de naturaleza mercantil a cuenta de otra –comitente–, por un lado tenemos el aspecto objetivo, que es la realización de uno o varios actos de comercio, y los subjetivos, tenemos a quien confiere el encargo, denominado Comitente, mientras la otra parte, que es quien la llevará a cabo como comisionista.

El CCom señala que en la comisión mercantil deben observarse los siguientes requisitos formales:

  • El contrato puede ser escrito o verbal; por tema de “fecha cierta” es recomendable su ratificado, y más aún cuando antes de concluir el negocio; y
  • Es bilateral y oneroso.

Es común que un contrato de comisión sea tratado como sinónimo de otros contratos, como lo es el de mediación. No debe confundirse, pues en ésta última la empresa ejecutará el acto jurídico posterior, mientras que en la comisión el acto podría ser perfeccionado por el comisionista.

El comisionista tiene como obligaciones la de ejecutar en interés del comitente; desempeñar el cargo personalmente, pues no puede delegar su encargo sin autorización expresa del comitente; respetar las instrucciones; informar, oportuna y frecuentemente, de los hechos que interesen al negocio, y rendir cuentas después de ejecutado el encargo a su comitente. Si el comisionista llevara actos contrarios o perjudiciales, indemnizar por los daños o perjuicios causados, a menos que el comitente ratificara la actuación del comisionista.

El comitente tendrá entre sus obligaciones la de proveer fondos al comisionista y sufragar sus gastos para que se llevan a cabo las actividades, caso contrario el comisionista podrá suspender sus actividades por falta de fondos sin responsabilidad alguna. Asimismo, debe pagar la remuneración de acuerdo a lo acordado, en tiempo y momento.

El artículo 284 del CCom señala que el comisionista puede actuar contratando en nombre propio, esto es, sin representación del comitente, teniendo acción y obligación directa con los terceros con los cuales interactúe. Por otra parte, el artículo 285 del mismo ordenamiento indica que el comisionista también puede contratar expresamente en nombre del comitente, teniendo los derechos y obligaciones de un simple mandatario, quien se regirá por las disposiciones contenidas en el CCF. Por lo tanto, de esos preceptos se aprecian las dos formas en las cuales llevar a cabo una comisión mercantil; la primera, conocida como comisión sin representación; y la segunda, es la comisión con representación.

Respecto de la forma en que debe constar el contrato, es oportuno adicionar a lo mencionado respecto a sus formalidades, en especial lo referente a la “fecha cierta”, que existe una tesis aislada, de la cual difiero mucho por no encontrar los reflexionado en el propio CCom, ésta fue emitida por la Sala Regional del Caribe del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y administrativa (TFJFA), publicada en la revista del mismo organismo, número 38, febrero 2011, Sexta Época, Pág. 426, la cual se transcribe a continuación: COMISIÓN  MERCANTIL. EL CONTRATO MARCO EN QUE SE SUSTENTA DEBE INSCRIBIRSE  EN  EL  REGISTRO  PÚBLICO  DEL COMERCIO  PARA  EFECTOS  FISCALES.  Que en su parte medular menciona que, los comerciantes están obligados a inscribir en el Registro Público de Comercio los documentos cuya alcance o autenticidad deben hacerse notorios; y en caso de hacerlo tiene como consecuencia que los actos sólo produzcan efectos jurídicos entre los que participan.

Como se puede apreciar, conforme al principio de especialidad, el artículo 273 del CCom establece las formalidades específicas aplicables para el contrato, siendo muy claro al manifestar que no requiere constar en escritura pública, y tampoco exige para su forma el estar inscrito en algún registro.

Ahora bien, en materia fiscal, y de acuerdo a lo que señala el artículo 16 del CFF, la comisión mercantil se incluye como una actividad empresarial, de acuerdo con su fracción primera, que especifica que: “Las comerciales que son las que de conformidad con las leyes federales tienen ese carácter y no están comprendidas en las fracciones siguientes”. Por tanto, y de acuerdo a lo que establecen tanto el CCom como el CFF se comprendería totalmente que quienes ejercen la comisión mercantil llevan al cabo una actividad empresarial, sean llevadas al cabo por personas físicas y morales.

Ahora, respecto a la emisión de los Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI) al actuar por cuenta de terceros, tomando dos planos, (i) operaciones en las que un contribuyente realiza pagos por cuenta de terceros y (ii) operaciones en las que el contribuyente realiza el cobro de cantidades por cuenta de terceros, y también emite los CFDI. Tratándose de pagos por cuenta de terceros, éstas deberán documentarse adecuadamente con comprobantes fiscales y otros elementos, para evitar que sean consideradas como “ingresos acumulables”, por ejemplo como lo contempla el artículo 18 de la LISR: VIII. Las cantidades que se perciban para efectuar gastos por cuenta de terceros, salvo que dichos gastos sean respaldados con comprobantes fiscales a nombre de aquél por cuenta de quien se efectúa el gasto.

El comisionista persona física en materia del ISR podrá tributar en los regímenes de “Actividades empresariales” o “RESICO, Régimen de Confianza”, y en algunos casos por artículos transitorios algunos estarán como Régimen Incorporación Fiscal (RIF) con ciertas limitantes. Además, cuando presten sus servicios a una Persona Moral ésta deberá retenerle el 10% del ISR sobre la contraprestación que realiza. No obstante, si los ingresos se perciben de personas morales o personas físicas con actividades empresariales, es factible asimilarlos a salarios, de conformidad con el artículo 94, fracción VI de la Ley del ISR.

En materia de IVA, por disposición expresa del artículo 14 de la Ley de IVA, se considera una prestación de servicios gravada a la tasa del 16%. Si el pago es efectuado por una persona moral, esta se encuentra obligada a retener el importe total del impuesto de acuerdo con el artículo 1-A de la Ley del IVA, pero, pueden ser las dos terceras partes de acuerdo con el artículo 3 del Reglamento de la Ley del IVA, por lo que los comisionistas deberán considerar el complemento de retención de su CFDI.

Finalmente, podría existir para una sociedad residente en el extranjero la prestación de una comisión que pudiera estar afecto a la tasa del 0% de la Ley del IVA, de acuerdo con los artículos 2-A, fracción. IV, 14, fracción IV, 29, fracción IV, inciso d, de la Ley del IVA y 58 del Reglamento de la Ley del IVA.

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