Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara; Maestro en Impuestos; Diplomado en Estudios Avanzados
en Derecho Administrativo por la
Universidad San Pablo CEU Madrid y fue catedrático de la Universidad Panamericana y del Centro de Estudios del Derecho de la Empresa «CEDE»
Twitter: @RCEmx

De conformidad con lo dispuesto en la Ley General de Sociedades Mercantiles (LGSM), y en el Código de Comercio (CCom), todo comerciante debe llevar su libros contables, y respecto a los corporativos atañe únicamente las sociedades mercantiles, con la finalidad de registrar los movimientos administrativos llevados a cabo, los cuales deben ser vigilados tanto por el administrador o consejo de administración, como por el comisario o consejo de vigilancia, conforme a lo señalado en los artículos 166 y 172 de la LGSM.

Ahora, los artículos 33 y 34 del CCom contemplan que los comerciantes están obligados a llevar y mantener un sistema de contabilidad adecuado, y puede llevarse mediante los instrumentos, recursos y sistemas de registro que mejor le acomode a las características particulares. Así se debe considerar el capital social con el que comienza la operación, y las variaciones que puedan efectuarse, debiendo llevar un libro de actas de asambleas, entre las cuales se encontrarán las que se efectúen respecto al capital social, y el artículo 128 de la LGSM regula que las sociedades anónimas deberán tener uno para el registro de los accionistas.

Por otro lado, el artículo 36 del Ccom en relación con los artículos 143 y 194 de la LGSM, contemplan que las actas de asambleas generales de accionistas se asentarán en el libro respectivo, con mencionó en el párrafo anterior, de manera que se harán constar todos los acuerdos respecto a la marcha del negocio que se tomen en las asambleas generales de accionistas o juntas de socios, y en su caso, cuando la administración sea colegiada, a través de un consejo de administración, también éste deberá levantar constancia de los acuerdos y resoluciones tomados en su libro respectivo. En general, los libros corporativos son:

  1. De actas de asambleas. Tomando en cuenta que, cuando menos existe la obligación de celebrar una Asamblea General Ordinaria sobre el ejercicio social, la cual deberá realizarse en los primeros cuatro meses del año siguiente a la conclusión del ejercicio social. Además de incluirse todas y cada uno de las que se celebren.
  2. De accionistas: Dónde se registran los datos de los accionistas que formen parte de la sociedad, así como las entradas y salidas de estos, así como todas las transmisiones conforme al artículo 128 de la LGSM.
  3. De variaciones en el capital: Deberá contener la especificación de todo aumento o disminución del capital social, para dejar constancia de sus movimientos en relación con el artículo 9 de la LGSM. Además, de tomarse el acuerdo en asamblea general extraordinaria de acuerdo con el artículo 182, fracción III, LGSM, se tiene que protocolizar ante fedatario público el acta referida de conformidad con el artículo 194, tercer párrafo, LGSM, y a su vez, inscribir la modificación en el Registro Público de Comercio del lugar en donde tenga su domicilio la sociedad, artículo 194, tercer párrafo, LGSM.
  4. De sesiones del consejo: En el cuál se deberá llevar un libro con las minutas de todas sus sesiones. Aunque la LGSM no señala que los acuerdos del consejo deban ser tomados en acta y asentarse en un libro especial, su obligación se desprende de los artículos 36 y 41 del CCom, mismo que refieren a que las resoluciones tomadas en las juntas del consejo de administración deben asentarse en los libros respectivos.

Es importante que, tanto asesores como los propios empresarios implemente su aplicación y uso, con el fin de brindar certeza y tranquilidad jurídica, pues contar con un cumplimiento corporativo es ser una organización sana, transparente y respetuosa de la cultura de la legalidad.

Print Friendly, PDF & Email

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here