El coeficiente de utilidad que las personas morales hubieran determinado en su declaración anual del Impuestos Sobre la Renta por el ejercicio fiscal de 2018, derivado del cálculo del impuesto correspondiente, tendrán, una vez presentada en el marzo, aplicarlo a partir del siguiente mes, que es abril respecto de la determinación del pago del gravamen por el mes de marzo, y este lo utilizaremos hasta que presentemos la siguiente declaración anual, y determinemos uno nuevo; así sucesivamente mientras exista coeficiente por el ejercicio que se declara.

No sobra mencionar que, el coeficiente que deberán aplicar para determinar los pagos provisionales a partir de marzo, se calculará partiendo de la utilidad fiscal obtenida en el ejercicio fiscal anterior que viene disminuida con el reparto de la Participación en las Utilidades a los Trabajadores efectivamente en el mismo ejercicio.

Se debe considerar dos cosas respecto del ejercicio de 2018, una es la utilidad fiscal, y otra muy distinta el resultado fiscal en la el cálculo del coeficiente de utilidad. Recordemos que las pérdidas sólo se aplican hasta el monto de la utilidad fiscal, o en su defecto, de haberse agotado, es posible que quede un resultado fiscal positivo, el cual sería la base para el pago de ISR de ese ejercicio. En el cálculo del coeficiente de utilidad no se considera el resultado fiscal, se considera la utilidad del ejercicio, por esta razón para su determinación, en caso de amortización de pérdidas fiscales, éstas se disminuirán para partir de utilidad fiscal del ejercicio antes de su amortización, y el resultado se dividirá entre los ingresos nóminales.

El procedimiento referido se encuentra en los artículos 9 y 14 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta.

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