Mario Rizo Rivas Contador Público Certificado y Maestro en Impuestos. Socio Director de Salles, Sainz–Grant Thornton, S.C., oficina de Guadalajara y Presidente del Colegio de Contadores Públicos de Guadalajara, A.C. Twitter: @mariorizofiscal

Generalmente preferimos buscar la afinidad, los juicios similares, al “que piensa como yo”, creyendo que esta es la mejor forma de tener relaciones de largo plazo que nos permitan tener un mayor crecimiento y mejores resultados.

Lo anterior no es necesariamente así. De acuerdo a mi propia experiencia, puedo afirmar que en la mayoría de los casos ocurre todo lo contrario. Es decir, es posible crear nuevas posibilidades y nuevas maneras de hacer las cosas, si tenemos una mente abierta, la inteligencia emocional para aceptar las diferencias y, sobre todo, buscar las cualidades en cada una de las personas que yo no tengo en mi haber.

De acuerdo con mi experiencia, las relaciones más efectivas que podemos construir se basan precisamente en las disidencias, las diferencias, la diversidad de ideas, las cualidades o atributos diferentes a los que nosotros poseemos. En lugar de centrarnos en sus defectos o diferencias, es posible complementar con esos atributos mi capacidad personal.

Las palabras que generalmente escucho cuando tratamos este tema de las diferencias son las siguientes: “No puedo comunicarme con los que no son afines a mí”. “Nunca nos llevaremos bien”. “Pensamos en forma totalmente opuesta”.

Así, ¿qué me parece más productivo? ¿Dos personas que por pensar de la misma forma, resultan lo mismo escuchar a una que a otra, o dos personas que por pensar diferente nos ofrecen cada una, una posibilidad y perspectiva distinta de ver y hacer las cosas y por ende, se amplía nuestras posibilidades de crecimiento o aprendizaje?

La efectividad del funcionamiento de un equipo, desde una familia a una empresa, se basa en apreciar las diferencias positivas que caracterizan a cada uno de sus componentes. Al valorar las diversidades, el aprendizaje es continuo mediante la complementariedad de opiniones y habilidades. Toma en cuenta para establecer relaciones duraderas en todos los roles de tu vida lo que señala James Fredericks: “Gran parte de la vitalidad de una amistad reside en el respeto de las diferencias, no solo en el disfrute de las semejanzas”.

Es importante que te cuestiones, revises y de ser necesario cambies tu forma de pensar si estás poniendo un bloqueo a tu posibilidad de relacionarte. Esa barrera se llama: “Piensa diferente que yo”.

Asamblea en la carpintería
A manera de reflexión quiero compartir esta pequeña historia que recibí a través de Internet. Me gustaría explicar de manera más clara la fuerza de las diferencias y el enfoque en las fortalezas que en muchas ocasiones son únicas de cada uno de nosotros. La historia es la siguiente:

“Hubo en la carpintería una extraña asamblea; las herramientas se reunieron para arreglar sus diferencias. El martillo fue el primero en ejercer la presidencia, pero la asamblea le notificó que debía renunciar ¿La causa? Hacia demasiado ruido, y se pasaba el tiempo golpeando. El martillo reconoció su culpa, pero pidió que fuera expulsado el tornillo: había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. El tornillo aceptó su retiro, pero a su vez pidió la expulsión de la lija: era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. La lija estuvo de acuerdo, con la condición de que fuera expulsado el metro, pues se la pasaba midiendo a los demás, como si él fuera perfecto. En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo, utilizando alternativamente el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Al final, el trozo de madera se había convertido en un lindo mueble.

Cuando la carpintería quedó sola otra vez, la asamblea reanudó la deliberación. Dijo el serrucho: ‘Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestras flaquezas, y concentrémonos en nuestras virtudes’.

La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba solidez, la lija limaba asperezas y el metro era preciso y exacto. Se sintieron como un equipo capaz de producir hermosos muebles, y sus diferencias pasaron a segundo plano”.

Es importante señalar que es indispensable  el carpintero (Líder moral) en cualquier equipo o compañía, quien coordina y  usa a todas las herramientas para fabricar los muebles, ya que sin el carpintero, que fije la visión común, difícilmente se lograrían los acuerdos entre las puras herramientas.

Cuando el personal de un equipo de trabajo suele buscar defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, florecen los mejores logros. Es fácil encontrar defectos, cualquier necio puede hacerlo, pero encontrar cualidades es una labor para las personas superiores que son capaces de inspirar el éxito de los demás. Sin embargo es muy importante resaltar que es indispensable para que el equipo funcione de manera eficiente se debe de tener y compartir una visión común entre sus miembros y el líder que coordine las habilidades individuales para lograrla.

“Al abrirnos a las diferencias perturbadoras, a veces, descubrimos que la manera de interpretar el mundo de otra persona es verdaderamente esencial para nuestra supervivencia”  Margaret Wheatley. 

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